Proyectos

Evaluación de las Habilidades TIC en México y Uruguay

Instituciones/Equipo de trabajo

El proyecto es liderado por Fundación Ceibal y Aprende México, y cuenta con el apoyo del Instituto Nacional de Evaluación Educativa -INEE México-, así como del Instituto Nacional de Evaluación Educativa -INEEd-

 

Autoridades a cargo de la investigación

Fundación Ceibal: Dr. Cristóbal Cobo (Director)

Aprende México: Mtra. Ma. Cristina Cárdenas Peralta (Coordinadora General)

 

Financiamiento:

El proyecto es financiado por el Fondo conjunto de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional (AMEXCID) y la Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional (AUCI)

 


Antecedentes y objetivos

Desde hace algunos años, se han publicado diversos estudios e investigaciones centrados en las políticas educativas con énfasis en tecnología para América Latina. Entre ellos se encuentran: Lugo & Kelly (2010); SITEAL (2014); UNESCO (2013); Vacchieri (2013); entre otros. Estos documentos de análisis han contribuido de manera importante al diseño de mejores políticas que facilitan el acceso a tecnología por parte de las escuelas y el correcto desarrollo de las competencias docentes. No obstante, el impacto de las prácticas educativas que integran tecnología, ha sido escasamente analizado.
 
Entre los analistas de políticas educativas existe consenso acerca de la necesidad de repensar cómo los profesores diseñan y ejecutan los procesos de enseñanza y aprendizaje. El papel que la tecnología puede o debe jugar dentro de este movimiento de reforma es clave. Debe incorporarse de manera transversal tanto a los planes curriculares como a la formación docente con el fin de que se entienda como un componente integral y no como insumo independiente. 
 
Los estudios realizados sobre la efectividad de la tecnología en el aula han brindado resultados poco concluyentes (véase Pedró 2011), por lo que es difícil generalizar sobre el impacto global de la tecnología en la mejora del aprendizaje. En este ámbito, es relevante considerar perspectivas que analizan el impacto de de la tecnología en los diseños y los procesos de enseñanza y aprendizaje, y no en el desempeño académico. Las habilidades a promover con la tecnología pueden parecer similares a las que se propone desarrollar sin el uso de dispositivos, sin embargo, algunas son muy diferentes al ser utilizadas en los ambientes digitales. Por ejemplo, buscar y filtrar la información disponible en Internet es muy distinto debido al volumen y formatos de lo que es posible encontrar. La creación conjunta de contenidos tiene nuevos canales que antes no existían y que amplían las modalidades de interacción y colaboración conjunta. Estas habilidades no solo son importantes en el ámbito escolar, sino también en los espacios de desarrollo intelectual, social y productivo en los que se desenvolverán los estudiantes a futuro. Se requiere de ciudadanos capaces de aprovechar las posibilidades de los nuevos entornos tecnológicos para incorporarse en las diferentes esferas de participación del espacio digital (Pedró et al. 2015). Autores como Levy & Murnane (2007) enfatizan la importancia que tienen estas habilidades en el contexto de las economías emergentes basadas en conocimiento y argumentan la necesidad de ampliar la alfabetización de las nuevas generaciones desde habilidades fundamentales (lenguaje, matemáticas, ciencias y literatura) a la capacidad de resolver problemas de gestión de información y comunicación, tales como buscar, evaluar, sintetizar, analizar y representar información en ambiente digital, asociadas a las denominadas “Habilidades del Siglo XXI ”. En esta línea, Tedesco (2014), recuerda la importancia que tienen las habilidades digitales para ejercer la ciudadanía del Siglo XXI, pues permiten participar activamente en los circuitos por donde circula parte importante de la información socialmente significativa.
 
A nivel internacional, existen diversas iniciativas para la evaluación de estas habilidades. En particular se destaca la prueba “International Computer and Information Literacy Study (ICILS) de la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA) que se comenzó a implementar en el año 2013 y que ahora ha sido adoptada por veinte países alrededor del mundo (Ciudad de Bs. As. Argentina) y Chile a nivel latinoamericano. La importancia de ICILS es fundamental dado que constituye la primer prueba internacional que indaga sobre habilidades digitales asociadas a la alfabetización digital y el manejo de la información. La prueba se aplica a estudiantes del último año de enseñanza básica y se basa en dos grandes dimensiones que determinan las habilidades a ser evaluadas: Recopilar y administrar información; Producir e intercambiar información. Se realiza en un plataforma online que simula diferentes tipos de software como planillas de cálculo o procesadores de texto, y consta de diferentes tipos de preguntas (alternativas, desarrollo y ejecución). Por otro lado se aplican cuestionarios referentes al contexto de la institución a docentes y otras autoridades del centro como directores, así como al coordinador del proyecto de cada país. 
 
En el caso de Chile, también destaca la Evaluación de Habilidades TIC para el Aprendizaje (EHTPA), exSIMCE TIC, desarrollada por el programa Enlaces del Ministerio de Educación de Chile, con el objetivo de determinar el nivel de desarrollo de las Habilidades TIC que han alcanzado los estudiantes del sistema escolar. Este programa surge de la construcción en 2012 de una Matriz de Habilidades TIC para el Aprendizaje que involucra 20 habilidades asociadas a cuatro dimensiones: Información, comunicación y colaboración, convivencia digital y tecnología. Este año se diseñó un piloto para la medición de 9 habilidades de las 20 que contempla la Matriz, el cual se encuentra actualmente en proceso de implementación. Las habilidades seleccionadas para el Piloto en función a cada una de las cuatro dimensiones asociadas: Información: 1.Buscar y acceder a información, 2.Evaluar y seleccionar información, 3.Organizar información, 4.Sintetizar información, 5.Generar un nuevo producto de información, 6.Presentar información en función de una audiencia y finalidad, 7.Conocer los derechos propios y de los otros y aplicar estrategias de protección de la información en ambiente digital, 8. Respetar la propiedad intelectual, 9.Dominar aplicaciones de uso más extendido. 
 
Por último y en relación a esta experiencia, otro antecedente fundamental es el programa piloto utilizado por la Coordinación de Estrategia Digital Nacional de la Presidencia de la República de México en el año 2013, avalada por el Banco Interamericano de Desarrollo y la UNESCO. Este programa estuvo a cargo del órgano desconcentrado Aprende México; organismo creado en el año 2014 y cuyo principal objetivo es definir una política pública en la incorporación y el uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC); promover las competencias digitales de manera transversal al currículum y a los programas de la Secretaría de Educación. La prueba se aplicó en 58 escuelas de tres estados (Guanajuato, Morelos, y Querétaro) a más de 3.000 alumnos de quinto y sexto año de primaria. En este caso el programa piloto se basó en las siguientes competencias: Competencias en TIC (Uso de la tecnología y Manejo de información), Pensamiento crítico utilizando la tecnología, Comunicación y Colaboración a través de medios digitales, Ciudadanía digital, Auto monitoreo y Auto dirección.
 
El aprendizaje y la adquisición de habilidades trasciende la mera existencia de un dispositivo (sea computadora u otra tecnología) y abarca una serie de metodologías de enseñanza y capacidades de los alumnos. En este sentido, es necesario conocer cuáles son efectivamente los mecanismos y metodologías conducentes al aprendizaje y la adquisición de habilidades, y cuáles de aquellos no son efectivos. Si se desea maximizar la potencialidad del uso de la tecnología por parte de los alumnos, es trascendental conocer qué nivel de habilidades digitales han desarrollado y cómo dichas habilidades han sido incorporadas.
 
 

Objetivos

El proyecto tiene el objetivo de construir indicadores sobre habilidades digitales para los casos de México y Uruguay y poner a disposición herramientas que permitan evaluar el nivel de los estudiantes en habilidades digitales. Tal como se ha señalado, es central la relevancia que estas habilidades tienen para un mayor y mejor desarrollo de la ciudadanía y en este sentido para la adecuada inserción en la vida económica, social y cultural en general.
La construcción y evaluación de los indicadores desde una perspectiva comparada entre ambos países contribuirá al desarrollo de instrumentos que podrían ser aplicados a otras realidades en América Latina, generando insumos
para la construcción de políticas públicas focalizadas en reducir la brecha de uso y apropiación de las TIC por parte de los individuos y favoreciendo la reducción de la desigualdad social en nuestras sociedades.
 
En este ámbito, la creación de un marco de referencia común representará el primer insumo concreto para definir las habilidades digitales. La sucesiva etapa del proyecto permitirá construir indicadores para la evaluación de las habilidades digitales; etapa que se desarrollará con asistencia técnica de otras instituciones. La tercera etapa del proyecto consistirá en el diseño del plan piloto para su posterior implementación en ambos países. Al concluir la cuarta etapa, se tendrán a disposición los resultados del plan piloto en ambos países los cuales serán presentados en un seminario regional sobre la experiencia. 
 

1. Construcción de un marco común de referencia en el que serán definidas las habilidades digitales.

2. Elaboración de indicadores estandarizados y revisión de plataformas virtuales.

3. Diseño del plan piloto a ser implementado en México y Uruguay.

4. Implementación del plan piloto a estudiantes y docentes en los centros educativos seleccionados en México y Uruguay.

5. Análisis y presentación de resultados a través de un seminario con actores regionales e internacionales que favorezca el intercambio a nivel regional.

6. Promover la difusión y utilización de los resultados de la investigación a nivel regional y garantizar la sostenibilidad post proyecto.

 

 
 
 

Información y materiales adicionales


Duración 18 meses